viernes, 5 de septiembre de 2014

EL BESO: UN ARMA DE DOBLE FILO



EL BESO: UN ARMA DE DOBLE FILO
 


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Cuando me dispuse a dedicar un pequeño espacio en mi blog “EL ARTE DE SABER SER Y ESTAR” al “BESO” como acto con fuerte carácter socializador, descubrí que el beso va mucho más allá de un mero movimiento de labios, impulso de amor o de deseo o en señal de amistad o reverencia, se trata de una ciencia, la Filematología.

La “Filematología” es una de las especialidades de Vaughn Bryant antropólogo de la Universidad de Texas, en Estados Unidos y las investigadoras Sheril Kirshenbaum y Helen Fisher, entre otros. Esta ciencia estudia en profundidad los besos: origen, significado, evolución a lo largo de la historia, tipos y las reacciones que experimenta nuestro cuerpo ante la liberación de neurotransmisores como dopamina, endorfinas y feniletilaminas, produciendo en el organismo diferentes tipos de sensaciones físicas, químicas, emocionales y mentales cuando es expuesto a una estimulación como es el besar o ser besado. Vaunghn Bryant sostiene que el beso se trata de un gesto aprendido y no innato, sin embargo, la famosa y también antropóloga Helen Fisher en sus estudios sobre la conducta del besar, afirma rotundamente que se trata de una conducta innata observada en sus investigaciones basadas en los animales y los seres humanos de diferentes culturas. A partir de aquí, cada uno es libre de sacar sus propias conclusiones.

Aun siendo múltiples los beneficios que aporta, parece ser y así queda fehacientemente demostrada la práctica milenaria del beso, me permito la libertad de hacer una observación, culturalmente hablando, a todas aquellas personas que gusten de las muestras afectivas en público si  deciden visitar lugares como: Guanajuato (México), Malasia, Halethorpe (Maryland), Australia, Iowa (Estados Unidos), Emiratos Árabes (Dubái) o Valdivia, por estar consideradas como actitud indecente, inmoral e inclusive llegando a estar contempladas como delito, pudiendo enfrentarse a multas o penas de cárcel dependiendo de la zona,  región o país.

Dejando de lado este tipo de saludo íntimo que celebra su Día Internacional el 13 de abril y el 6 de julio el Día del Beso Robado en el Reino Unido, y que goza de poderes terapéuticos y psicológicos, nos centraremos más en el beso como fórmula de cortesía y su importante componente cultural.

Mucho ha evolucionado y cambiado la cultura del beso a lo largo de la historia como expresión con la que se manifiesta  atención, saludo, amistad, reverencia, o una forma derivada del instinto animal para transmitir afecto o protección hacia los demás.

El beso no deja de ser un elemento de comunicación no verbal,  con destacado componente socializador  que no queda exento de polémicas, obedeciendo a diferencias culturales llegando a cambiar su significado. Por ejemplo:

-       En la cultura occidental y latina, es considerado una forma de saludo coloquial que se profesa tanto a personas que acaban de ser presentadas como familiares, conocidos y/o amigos. Los belgas, alemanes, suizos, holandeses y algunos franceses lo hacen con tres besos en la mejilla. El resto es habitual que sea con dos.
     La tendencia a besar como práctica de saludo social, está adquiriendo cada vez mayor magnitud. Pero la globalización en este sentido tiene sus adeptos y aquellos que se muestran hostiles, aun en países europeos, ante esta forma habitual de saludo no por considerarlos obscenos, inmorales, deshonestos, picarescos y mucho menos maliciosos, sino por estar fuertemente adheridos a convencimientos éticos, reivindicando el respeto a mantener y no sobrepasar la línea  infranqueable que marca su espacio íntimo. 

-       En la cultura asiática está considerado como una falta de pudor y respeto. Sonado fue el saludo efusivo propinado por Barack Obama a la líder opositora Aung San Suu Kyi galardonada con el Premio Nobel de la Paz.

-       En la cultura rusa, el beso está contemplado como saludo entre hombres, incluso en la boca, famoso el que se transmitieron los líderes comunistas Leónidas Breznev de la Unión Soviética y Erich Honecker de Alemania Oriental.
 
 

-       En la cultura india no está permitido el beso en la mejilla públicamente, recordemos el incidente propiciado por Richard Gere cuando abrazó y besó públicamente en la mejilla a la actriz india de Bollywood Shilpa Shetty. El actor fue denunciado por  “obsceno”, actitud que fue calificada “altamente erótica-sexual”. Sancionado con tres meses de prisión y multa, no podrá volver a la India y si decide hacerlo, deberá cumplir con la pena de cárcel impuesta.
 
Foto: AFP - www.emol.com
 

-       En la cultura musulmana, la mujer es símbolo de castidad y de inocencia, por ello, no es apropiado dar besos públicamente. La actriz Leila Hatami de origen iraní se expone a 50 latigazos por un beso en público, al director del festival de cine de Cannes Gilles Jacob.
Los hombres de Emiratos Árabes Unidos a las personas cercanas y como gesto de afecto y emotivo,  lo hacen con un toque de narices.
El número de besos entre los hombres árabes va en función del grado de familiaridad, afecto y de alegría pudiendo alcanzar el número de tres. 

Por la diversidad cultural y por motivos como los expuestos en el párrafo anterior, nos debemos mostrar un tanto cautelosos en el acto de presentación. La presentación es un acto social global, pero no lo es tanto la forma de proceder. Aspectos como;  cultura, edad, sexo, cargo que ostenta, estatus social, tipo de evento (formal / informal), lugar, convicciones éticas,… se han de tener cuenta cuando nos presenten a alguien o seamos presentados.
El saludo es una forma de mostrar al interlocutor, desconocido hasta ese preciso momento, de  nuestro saber ser, saber estar y saber hacer.
Procuremos no dar pasos en falso y evitaremos situaciones embarazosas como iniciar el saludo con dos besos y que la persona a la que van dirigidos presente su rechazo. No debemos olvidar que se trata de un tipo de saludo que simboliza cercanía, confianza y en definitiva familiaridad. Cuando se procede a una presentación, esta serie de atributos no se cumplen. Un exceso de confianza puede generar una imagen errónea y afectar negativamente a las relaciones personales y/o profesionales.

 

     ¡Besos, sí! pero cuando proceda

 
                                    Margarita Martínez Mechó                                                                                                                                                                                                                    

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