lunes, 19 de enero de 2015

"CAMINAR DE LA MANO DE LA EXCELENCIA ES CAMINAR HACIA EL ÉXITO DE CALIDAD"


“CAMINAR DE LA MANO DE LA EXCELENCIA ES CAMINAR HACIA EL ÉXITO DE CALIDAD”

 


 

“No conozco la clave del éxito, pero sé que la clave del fracaso es tratar de complacer a todo el mundo”

                                                                                        Woody Allen

Para emprender el camino hacia el éxito de calidad y antes de ponernos en marcha hacia la consecución de nuestros objetivos, nuestros sueños, debemos precaver que el morral vaya repleto de confianza en nosotros mismos, sin perder de vista ni en un solo momento a la excelencia, que será nuestra compañera indispensable e inseparable de este intrigante viaje.

El éxito reside en los valores y la excelencia en:

- Uno mismo

- La pareja

- La familia

- Los amigos

- Las relaciones laborales

- Las relaciones sociales

- Etc.

Para unos, el éxito deriva del reconocimiento social, para otros, en creer haber alcanzado la gloria, pero el verdadero valor del éxito radica en la calidad de las personas.

En ocasiones el hombre (hombre/mujer) es incapaz de identificar el éxito, esto invalida cualquier oportunidad que te faculte a saborearlo; poseer un puesto de trabajo, una familia, amigos, gozar de salud y de bienestar en el hogar, … y a pesar de todo esto, nos sentimos insatisfechos con nuestras vidas. Somos tan ingratos y vivimos tan lejos de la realidad, que todavía creemos que lo bueno está por venir, y así dejamos pasar los días, las semanas, los meses y los años esperando, y mientras tanto, dejamos pasar todo lo bueno con lo que la vida nos ha obsequiado.

Resulta curioso observar como cuando una persona alcanza notoriedad su cartera de amigos crece, crece y crece hasta unos límites insospechados. Esto lógicamente, no es pura casualidad. Yo los denomino, amigos con fecha de caducidad ¡claro está!

Para conseguir el éxito de calidad hay que trabajar duro, muy duro este irá acompañado por grandes dosis de disciplina y de sacrificio, e inclusive en ocasiones, nos habremos asomado a la hondonada del fracaso.

         Para alcanzar el éxito hay que estar preparado, pero  para gestionarlo convenientemente, mucho más.

Éxito no es sinónimo de felicidad. Tristemente acostumbrados nos tienen personajes públicos como cantantes, actores/actrices, artistas en general,  que tras haber conseguido un prestigioso posicionamiento  profesional y social de ámbito nacional, internacional o mundial, han visto como se desmoronan y degradan sus intensas vidas llenas de magnificencia y prepotencia,  rebasando el pretil que arrastrados por la infelicidad les lleva a caer en lo más profundo de la oquedad.

El éxito no es sólo popularidad, fortuna o seducción de masas.

El éxito se alcanza cuando uno es capaz de tornar sus logros en felicidad, y ésta a su vez, compartirla con entusiasmo y generosidad con sus semejantes.

En el sector empresarial, un lobo solitario difícilmente consigue el éxito de calidad, sólo cuando se trabaja desde la excelencia  el capital humano, el equipo habrá conseguido alcanzar los objetivos propuestos y, será entonces, cuando podremos hablar de triunfo o victoria, en definitiva, de éxito con mayúsculas.

     

         ¡No permitas que el éxito eclipse tus valores!

                                              Margarita Martínez Mechó