sábado, 31 de octubre de 2015

GENIOS: Mentes Imperfectas


GENIOS: Mentes Imperfectas



Albert Einstein (3 años)
Fuente: Wikipedia
 

          Hace apenas unos días, leyendo un artículo sobre las condiciones que puso Albert Einstein a su esposa Mileva Maric para seguir juntos, me hizo reflexionar  acerca de las consideradas “mentes brillantes”.

          No cabe la menor duda de que la mente de los genios está marcada por multitud de excentricidades. ¿Pero, qué se esconde detrás de estas extravagancias?  Numerosos son los expertos en psicología que afirman que algunos de los genios que escriben nuestra historia, están aquejados de un trastorno del espectro autista que se denomina síndrome de Asperger. El descubrimiento de esta perturbación fue llevado a cabo por el doctor austriaco Hans Asperger en 1944. En su teoría destaca que las personas que sufren de autismo se caracterizan por ser intelectualmente intactas y que consiguen siempre el éxito profesional en oficios altamente especializados, más concretamente, en aquellos de contenido abstracto; matemáticos, físicos, químicos, tecnológicos, industriales, etc.

          Otro experto del autismo, Simon Baron-Cohen de la Universidad de Cambridge confirma la teoría de su descubridor relacionando la triada de características y comportamientos psicosociales que caracteriza al síndrome de Asperger: 1.- Ausencia de relaciones interpersonales, 2.- Dificultad para comunicarse entre sus iguales y 3.- Comportamientos rutinarios y obsesivos durante su desarrollo.

          Esto me lleva a encontrar una explicación a ciertos comportamientos, particularidades y actitudes personales de la vida cotidiana de algunas de esas “mentes brillantes”.

          Pero si me permiten, me gustaría compartir con todos ustedes mi modesta opinión sobre lo que es realmente una “mente brillante”.

          Una mente brillante no es sólo aquel individuo que goza del privilegio de poseer un potencial intelectual extraordinario, y que consigue  alcanzar la sabiduría y el reconocimiento sometiendo su capacidad cognitiva a un entrenamiento y sacrificio constante, para alcanzar unos objetivos que destaquen del resto de los mortales olvidando o abandonando ciertas actitudes personales.

          Una mente brillante es aquella que aprovechando sus sobresalientes capacidades intelectuales, al mismo tiempo, consigue irradiar luz e influir de manera positiva en la mente y en  el alma de los demás, poniendo en práctica la empatía, el carisma, la asertividad, la persuasión, la escucha activa y, por  supuesto, la gratitud y la humildad.

 

                                                           Margarita Martínez Mechó