miércoles, 30 de julio de 2014

¿ESTEREOTIPOS Y REPUTACIÓN ESPAÑOLA?


¿ESTEREOTIPOS Y REPUTACIÓN ESPAÑOLA?


          Presumir de tener las mejores generaciones preparadas es un honor para España ¿Pero qué sucede respecto a otras reputaciones y estereotipos vertidos sobre los españoles?
          Quizás la mayoría de los españoles desconozcan o tengan un concepto erróneo de la reputación e imagen que proyectan algunos o muchos de sus habitantes, a los extranjeros o turistas que visitan nuestro país.
          Las conclusiones a las que se hace mención en este post, han sido extraídas de diferentes estudios, ensayos y encuestas sobre cómo nos ve la opinión pública europea.
          España obtiene una calificación bastante elevada en cuanto a calidad de vida, carácter extrovertido, entusiastas de la vida y de saber disfrutar en cada momento.
          Pero hay numerosos estereotipos vinculados a España que repasaremos a continuación: Estamos siempre de fiesta, al sol, en la playa, en los toros, comiendo paella, de tapas, tomando sangría, durmiendo la siesta,  bailando con nuestro traje de flamenca (que por cierto, ¡me encantan!) en cualquier rincón del territorio español, o como decía Manolo Escobar “Viva el vino y las mujeeereeeesss…”, entre otros.

  

          ¿Qué les parece aquellos que opinan, y les aseguro que son unos cuantos, que “los españoles son maleducados” o que “en España hay que llevar mucho cuidado porque en los establecimientos o por las calles de sus ciudades te timan o te roban” o que “los españoles principalmente los caballeros son unos guarretes y sólo se duchan en ocasiones puntuales” o que “somos vagos por naturaleza” aunque en este aspecto marcan diferencias según las regiones, las peor valoradas castellanos, extremeños y andaluces o que “somos rígidos de pensamiento” o por nuestra “falta de estilo” o conocidos por “la actuación descontrolada y poco ejemplarizante de nuestros políticos,…? En estos otros como se puede observar, no salimos muy bien parados que digamos.
          Estoy segura y usted estará de acuerdo conmigo, que alguno de estos estereotipos no son del todo ciertos.
          Me gustaría hacer hincapié en el primero de todos el cuál dan por sentado que la gran mayoría de “los españoles son maleducados”. ¿En qué hechos, actitudes o carencias se basan para configurar la imagen de nuestro país y, por ende, la marca “España” de tal manera?
          Los causantes, detalles como: “Hablar gritando”, “Pelear en lugar de conversar”, “Vocabulario soez y malsonante”, “Utilizar el modo imperativo para pedir y solicitar algo”, omisión en la utilización de palabras como: “Gracias, “Por favor”, “Perdón”, “Buenos días”, “Buenas tardes”, “Buenas noches”, “Hola”, “Adiós”, “Espontaneidad en la manera de hablar sin tener en cuenta las consecuencias”, “Descortesía”, “Rudeza”, “Paralenguaje (tono, ritmo, volumen, timbre,…) incontrolado al igual que la utilización de ”Piropos (inconvenientes), sobretodo, a las féminas”  “No respeto de turnos”, “Ruidosos”, “No tener en cuenta a los demás”, “No ceder el paso”, “No ceder el asiento a personas necesitadas”, “Impuntualidad”, “Exceso de confianza y familiaridad ante desconocidos”, “Tutear sin excepción”, “Excesivo contacto físico”,…
          Tengo que decir que visto de esta manera, contamos con motivos más que suficientes para deteriorar la imagen de los españoles, en cuanto a educación se refiere. Por otro lado, estoy en la obligación moral de apuntar que muchos, muchísimos otros tienen un comportamiento ejemplar y no se sienten identificados con todo lo expuesto anteriormente.
          Una escasa información e inadecuada difusión por parte de los medios de comunicación sobre los atributos que caracterizan a España, la gran diversidad y calidad de servicios y la amplia relación de productos que oferta España y la desligan de la fiesta, el sol, la playa y el desmadre, son factores determinantes de la marca “España”.
          Para fomentar una imagen positiva de España y los españoles, lo primero que debemos hacer es creer en nosotros mismos como país, inyectarnos altas dosis de autoestima y ponernos manos a la obra.
                                      Margarita Martínez Mechó